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La
pareja,
el trabajo, la familia y la amistad son
fuente de alegrías pero también de problemas e insatisfacción. En
ellos
crecen valores tan fundamentales como el amor, el gozo, la
alegría,
la solidaridad, la armonía, la tolerancia, la compasión, la
evolución.
Pero en otras ocasiones son fuente de conflictos que fomentan la
frustración, la amargura, el temor, el sufrimiento, la
impaciencia,
desamor, el rechazo, el dolor, el odio, los celos, la
envidia,
las privaciones, la indecisión, e incluso la ira y el
rencor.
Recupera la iniciativa en tu vida solicitando apoyo y ayuda si te
hacen
falta.
No pierdas ni un minuto de tu
tiempo
recreándote en lo que no te sirve:
el desánimo, la duda, la injusticia, el desamparo, el miedo, la
soledad,
la derrota, la desorientación, la impaciencia, la tristeza,
el
odio, la confusión, la amargura, la escasez.
Todos
buscamos felicidad pero tenemos que decidir conquistarla. Para ello es fundamental vivir en
paz con nosotros mismos. Nadie nos puede arrebatar la capacidad mental
y creativa de convertir en mágica cualquier experiencia que
vivamos.
La armonía y el equilibrio están ocultos, en todos los
aspectos
de la vida. Tú puedes descubrirlos fácilmente y armonizarte
con
ellos. Ahí reside tú fuente de poder .
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